Hace algún tiempo que dejé atrás mi lastimosa vida de quejas y lamentos ocasionales para ponerme manos a la obra con una apasionante relación y dar comienzo a una nueva etapa.

Esto ha supuesto una serie de cambios importantes que me han tenido algo ocupado, pero que ahora que parece que todo está más o menos en su sitio, me siento orgulloso del esfuerzo realizado.

Espero que os guste cómo ha quedado…

He remodelado completamente mi vieja habitación para convertirla en nuestra nueva habitación… Cama doble, mesitas, lámparas, muebles… etc, etc que os cuento a continuación.

El escritorio que Alf nos regaló a Hernán y a mí, y que más tarde Hernán me cedió cuando se mudó, lo sigo guardando con cariño para acordarme de cuando llegué a Irlnada y pasé esas primeras semanas de ocupa en su casa.

Como he cambiado mi vieja cama de 90cm por una cama doble, lo he puesto entre las ventanas, antes estaba contra la pared donde ahora está la cama, y la verdad es que se ve todo bastante espacioso.

Mi flamante ordenador que monté para jugar como un vicioso ha ido a parar al suelo y en su lugar he puesto un pequeño DeLL GX260 para navegar por Internet sin hacer tanto ruido que además cabe perfectamente detrás de la pantalla.

Por último, vivir con otra persona multiplica el número de trastos de manera exponencial… a la nueva mesita de noche tuvimos que sumarle una cómoda, que rápidamente llenamos de cosas.

Lo mismo sucedió con el armario empotrado que cubre una de las paredes: de estar medio vacío pasó a estar lleno hasta los topes.

Pero si hay una experiencia increíble a la hora de vivir con una mujer es la transformación que sufre el baño…

Yo, que soy muy sobrio en este aspecto, he pasado de tener un neceser donde guardaba mi cepillo de dientes y un par de toallas colgadas, a una innumerable colección de cremas, geles, herramientas para la belleza, compresas y tampones de diferentes colores… y un sin fin de cosas que aparecen por todos los lados.

Por supuesto, el rollo de papel ahora tiene su sitio (que ya no es encima de la cisterna) y la escobilla ha sido sustituida por una nueva más robusta, larga y cómoda (y cara).

Hemos puesto un toallero detrás de la puerta, para nuestra nueva colección de toallas y se me ocurrió que instalar una nueva ducha, regulable en altura, haría a mi pareja mucho más feliz a la hora de lavarse.

He de decir, para que no dé lugar a equivocaciones, que todos estos cambios en el baño han sido también positivos (incluso al recién adquirido hábito de bajar la tapa del inodoro después de usarlo).

Y todo esto lo cuento para aquellos que me preguntáis cómo me va la vida, qué hay de nuevo y todas esas cosas… a modo de resumen para no tener que decirle lo mismo a todos.