Después de pasarme 5 días en Alemania me doy cuenta de que el centro de Dublín está aún muy lejos de ser considerado parte del primer mundo.

Cuando salgo a la calle, lo primero que me encuentro es a una rumana que pide dinero en frente de mi portal. Manda cojones que uno viaje tan lejos para vivir en la más asquerosa miseria y en lugar de volver a su puto país se dedique a darte pena en la puerta de tu propia casa…

Será que me estoy empezando a volver menos tolerante pero cada día hay cosas que me cuesta más comprender; una de ellas es qué demonios hago aquí. En tan sólo cinco meses he pasado de estar encantado de vivir en Irlanda a que todo me de asco.

Miro el calendario y cuento los meses que faltan para que acabe el contrato… el buen tiempo ayuda a que bajar a la calle se haga un poco más tolerable, miro el sol y respiro profundamente intentando que la suciedad que me rodea no me cale hasta los huesos pero cuando llegue el invierno creo que se me va a hacer muy duro seguir viviendo aquí.

CRying is OK hereFoto tomada por Ayah Thetiger