Hoy decidí venir en bicicleta al trabajo y casi me muero. Hacía más de 10 años que no me subía a una y, después de que casi me mato al intentar retomar mi primer bordillo, el resto no ha ido mucho mejor.

Imagen de MADJOKER

La bicicleta me la dejó mi compañero de piso, Kuba, y debe tener más años que tú y yo juntos… Frenar, no frena muy bien y el cambio de marchas aún estoy investigando cómo funciona. La verdad es que ha sido toda una experiencia, he terminado medio muerto: me dolían músculos de los que ni siquiera conocía su existencia y lo peor de todo es que de mi casa al trabajo hay 10 minutos contados.

Lo más curioso es que estoy pensando en comprarme la mía propia y empezar a hacer un poco de ejercicio los días que haga buen tiempo y aparcar un poco más el coche antes de que me de un infarto por subir unos escalones…

Cómo se nota que se acercan las navidades y ya empiezo a hacer mi lista de deseos de cosas imposibles ;)

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