Quería recuperar un fragmento de un artículo que Cómo me enerva, un blog que hace casi un año que ya no se actualiza, pero que aún hoy me hace reir, por no llorar, de algunas situaciones que se viven en España.

Si alguien sabe si tronquita y nemb continuan escribiendo en otro lugar, que me avise ;)

Una cola cualquiera en un super cualquieraSólo había una caja de cobro abierta y yo me incorporé a la inmensa fila que se formaba tras ella. Delante de mí tenía a la ya mencionada típica vieja, de no más de sesenta años con un abrigo de piel de imitación y un carrito con cuatro cosas […] La vieja se puso al pie de la cinta deslizadora y yo la seguí en el acto.

Rápidamente apareció a nuestra izquierda una chica de unos treinta y pocos, con un niño en los brazos, disculpándose porque había ido rápidamente a buscar no-sé-qué-cosa. La vieja y yo nos fijamos que la treintañera había dejado un par de cosas en la caja en previsión de que ésta se abriera proximamente, queriendo aclarar que ella había estado haciendo cola delante de nosotras pero que había aprovechado la espera para ir a coger corriendo ese no-sé-qué-cosa que se le había olvidado; todo ello con un niño de unos tres años en un sólo brazo.

La vieja miró a la cinta deslizadora con desprecio, a la treintañera con más desprecio todavía, y le dijo “aaaah!, lo siento mucho” y pasó delante de la chica. Ésta se resignó y dijo “ah, bueno“. Entonces me miró en silencio y yo le dije “pasa pasa, no te preocupes“. Ella agradecida (insisto: con 15 kilos vivos sostenidose en su brazo derecho) pasó con SUS 3 PRODUCTOS y pagó.

Y yo me pregunto ¿pero qué cojones le importaba a la puta vieja que la chica pasara delante? ¿qué puta prisa podía tener la jodida vieja? si total en casa seguro que no la esperaba nadie para comer y, además, seguro que tampoco tenía tanto que hacer, que lo que tenga que limpiar puede esperar 5 segundos más y no ocupa todo el tiempo de su vida. Que la jodida vaca que se peina y se pone el abrigo de piel, aunque sea falso, para bajar al super tampoco es la persona más atareada del mundo, digo yo, que si estoy muy ocupada bajo al super en chandal y gracias, y mis pelos son dignos de una revista de divulgación científica.

¿Por qué todas las viejas del pais que están completamente obsesionadas con el orden de la cola del supermercado se intentan colar de todas las maneras posibles? De escaqueo y descaradamente, no tienen apuro ninguno; se cuelan al niño, al anciano, al joven, al trabajador, al rico… lo importante es alcanzar la caja lo más rápido posible y nada ni nadie se lo va a impedir; ni con una sola botella de suavizante ni con el carrito de la compra más lleno de la historia, ellas intentarán salir de esa fila lo antes posible como si se tratase de una misión militar.

Jodida vieja de supermercado, cómo me enervan tus prisas. ¿Pero a dónde vas? ¿Es que tú estás más ocupada que todos nosotros? ¿Es que los cinco minutos perdidos son más importantes si son tuyos que míos? ¿Se te escapa alguien? ¿Te pesan más a ti las cuatro cosas que llevas en el carrito que las ocho que llevo yo en ambos brazos, incluida la bolsa de cebollas que llevo colgada del meñique?

La vieja salió por la puerta orgullosa e, inmediatamente, nos miramos la treintañera y yo y la pusimos a caer de un burro. La chica añadió muy acertadamente que es paradógico que los viejos digan que los jóvenes somos todos unos maleducados. Y lo cierto es que, de encontrarte alguien amable (cosa muy poco frecuente, por cierto), probablemente no será un “mayor de sesenta y cinco”.

Muchos insultos después, la cajera, que pesaba una bolsa de peras pacientemente, añadió: “Pues eso no es nada”.
Y es fácil creer que tiene razón.

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