Combatid en el camino de Dios a quienes os combaten, pero no seáis los agresores: Dios no ama a los agresores.

Matadlos donde los encontréis, expulsadlos de donde os expulsaron pero la persecución de los creyentes es peor que el homicidio: no los combatáis junto a la mezquita sagrada hasta que os hayan combatido en ella.

Si os combaten, matadlos: ésa es la recompensa de los infieles.
Si dejan de atacaros, Dios será indulgente, misericordioso.

Corán, 2, 186-188

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