Y comprendió la expresión que reflejaban aquellos rostros: angus­tia, miedo, horror. Le tenían miedo.

Ellos le veían como un monstruo terrible y desconocido, de una malignidad más odiosa que la de la plaga. Un espectro invisible que como prueba de su existencia sem­braba el suelo con los cadáveres desangrados, de sus seres queridos.

Y Neville los comprendió, y dejó de odiarlos.

La mano derecha apretó el paquetito de pildoras. Por lo menos el fin no sería violento, por lo menos no habría una carnicería…

Soy leyenda, Richard Matheson

La primera noticia que tuve de este libro fue hablando un día acerca de cómo el cine en los años 60 y los 70 era original y no un compendio de remakes como sólo hacen ahora.

Mientras mencionaba clásicos como El planeta de los simios, Cuando le destino nos alcance y El último hombre vivo (todas protagonizadas por Charlton Heston) me comentaron que éste último era un remake de otra película anterior en blanco y negro que a su vez estaba basada en un curioso libro de vampiros.

Soy leyenda

La historia trata del fin del mundo, tal y como lo conocemos, narrado a través de la mirada sencilla y metódica de un hombre corriente y de su lucha contra una horda de vampiros hasta que, finalmente, terminará por darse cuenta de que él es el monstruo en ese nuevo orden.

Cabe la pena destacar que no se trata de el clásico cuento de vampiros si no que se centra más en la sensación de soledad, de ser la única persona cuerda y de la lucha contra los propios pensamientos que nos quieren confundir.

El libro, que me regaló mi padre en español después de que me dejaran la versión original en inglés, no es más que un pequeño cuento al más puro estilo de Phillip K. Dick que te lees de dos sentadas pero mantiene el tempo en todo momento, transmitiendo con espantosa exactitud la monotonía de la vida en algunos momentos como la sensación de emoción y júbilo en otros.

Al parecer, Hollywood nos va a regalar otra nueva revisión del clásico de Richard Matheson esta vez protagonizado por Will Smith, actor de color más encajado en papeles de acción al que yo jamás me hubiera imaginado que Neville pudiera siquiera parecerse… en mi cabeza rondaban nombres como Tim Robins, David Morse o Colm Meany, mucho más maduros y acostumbrados a papeles más dramáticos.

El vídeo que puse al principio es un corto rodado por unos chicos, sin presupuesto ni material especial… simplemente encantador.

Para los nostálgicos, os dejo el trailer de la película de Charlton Heston.

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