Hoy Alf nos contaba en su blog que las discográficas quieren aumentar de 50 años a 95 la duración de los derechos de autor y me gustaría apuntar aquí lo que le preocupa a las discográficas no es precisamente que Britney Spears y sus representantes puedan explotar sus canciones 95 años; si no que los temas de, por ejemplo, The Beatles (que se disolvieron en los 70) o Elvis (que murió en el 77) y tantos otros cantantes de los años 60 y 70, no queden libres de impuestos.

A mi entender esas compañías no defienden para nada los derechos del artista, no protegen para nada la creación musical y además ahora temen, con mucha razón, que el negocio les llegue a su fin.

¿Os imagináis que de repente los bares y discotecas empiezan a echar mano de música clásica y se niegan a pagar los cánones que compañías sin ánimo de lucro como SGAE? Yo, personalmente, si me prometen que sólo voy a escuchar música de más de 50 años no dudaba ni un segundo en pasarme a tomar unas copas.

Lo lamentable es que, muy posiblemente, esta panda de ladrones terminen por meternos otra vez un gol como ya pasó con el canon del CD-ROM.

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