Cuenta la leyenda que una noche tres señores de la guerra, Oda Nobunaga, Toyotomi Hideyoshi e Tokugawa Ieyasu, estaban en un balcón contemplando a un ruiseñor, que reposaba en un árbol próximo, y que empezaron a discutir cómo conseguir que el pájaro cantara…

Nobunaga responde: si no canta… ¡Mátalo!
Hideyoshi responde: No, haz que quiera cantar.
Ieyasu responde: Estáis equivocados. Esperad, ya cantará…