La culpa es mía por leer lo que sucede en España y es que cuando casi me había olvidado de lo que sucede en mi pais tengo que leer en el periódico noticias como esta:

De la Vega defiende la Ley de Memoria Histórica como heredera de la transición

Con lo de Memoria Histórica ya me empiezo a temer lo peor y la foto de ZP con ese extraño gesto de placer mirando a la vicepresidenta primera (dónde está la segunda, por dios, que esta no dice más que tonterías) terminan por helarme la sangre.

El gobierno socialista debe de estar llevando España de maravilla porque parece ser que le sobra el tiempo para discutir zetapolleces en el congreso y es que, si este partido ya fue un bombazo cuando llegó al poder, están dispuestos a demostrar que todavía no hemos visto ni la mitad. ¡Dios, dame paciencia! eternos se me están haciendo estos cuatro años.

En lugar de centrarse en problemas mucho más acuciantes como los que conciernen al terrorismo y a sus víctimas, ya que hablamos de temas tan solidarios, se han decidido a tocar la vena sensible de muchos españoles que no entendemos cómo se puede hacer tanto el ridículo con tan poca vergüenza… y es que mira que yo vivo en Irlanda y aquí las irlandesas carecen de vergüenza alguna, pero lo de nuestra ministra se merece un monumento.

Afirma, sin temblarle la voz, que dicha ley cumple escrupulosamente con los mandatos parlamentarios (perder el tiempo con chorradas y demostrar su infinita ineptitud) y además hereda el principio de concordia de la transición (llegas, hija mía, un poco tarde: la transición terminó hace ya muchos años) principio que nos condujo hacia una democracia estable (si es que podía ser peor, no te digo yo que no).

Y es que, no nos equivoquemos ninguno, a mí que uno se declare socialista me parece muy bien, incluso aunque no tenga ni puta idea de qué signifique izquierda y derecha los ignorantes también tienen derecho a alinearse… pero cuando defienden a este gobierno se me ponen los pelos como escarpias porque estos desgraciados sólo quieren avivar la crispación social para, mientras tanto, contratar obras innecesarias tirando estatuas y quitando insignias.

¡Bájese del caballo, Primo de Rivera! gritará algún socialista pensando que, por obra de magia, la estatua va a desmoronarse y automáticamente aparecerá otra en su lugar mucho más acorde al respeto y a la convivencia… por supuesto alguien tiene que hacer ese trabajo (innecesario totalmente, a mi parecer, las estatuas están ahí para recordar un momento histórico que aunque nos pese, existió) y otro habrá de llenar ese hueco con una nueva estatua que, por supuesto, no será gratis (en honor a la memoria histórica digo yo que ya podía serlo).

A que a nadie se le ha ocurrido pensar que es estúpido tirar la catedral porque pueda molestarle a algun judio… ¿por qué habría de molestarle si tan sólo fueron robamos y expulsamos de sus tierras en nombre del dios de los Cristianos al que se venera en ese templo? válgame la Virgen que los judíos no pueden quejarse.

Quizás algún día tengan huevos de intentar demoler el Valle de los Caídos por simbolizar un atentado contra el respeto de las víctimas de la Guerra Civil Española y construir, qué se yo: un parque de atracciones, que es mucho más bonito y los niños se lo pasan muy bien (todo sea por el placer de nuestros votantes).