La impresión general que me ha dado la ciudad es de aburrida: domingo por la noche me tiro media hora en coche dando vueltas para encontrar un bar abierto, algo que en León es muy fácil para mí se convirtió en una misión casi imposible: por más transeúntes que me cruzaba todos me indicaban que el el domingo, desgraciadamente todo (o casi todo) permanece cerrado.

Al final di con lo que parece ser uno de los únicos tres establecimientos abiertos por la noche donde me corroboraron que ciertamente no hay muchos sitios donde ir. Allí conocí a Dani, un alemán que ha vivido prácticamente toda su vida en España y que se ofreció ha tomar un café conmigo al día siguiente y enseñarme así un par de cosas de la ciudad para que no se me hiciera tan pesada la estancia.

Aquí os dejo unas cuantas fotos de la ciudad.

El río que cruza la ciudad tiene muy poco caudal y puede cruzarse de un salto, más adelante mejora.

Una imagen típica de la ciudad son los balcones hacia el río al pie de la catedral.

La librería más antigua de Girona, con más de 100 años.

Encrucijada en el casco antiguo.

La Farinera Teixidor de Rafael Masó es un precioso edificio novecentista.

La Puntxa, en el centro, por su torre acabada en punta, otro edificio de Rafael Masó.

Antiguo edificio del Banco de España en frente de la plaza de La Constitución.

Los arcos de La Rambla son un bonito paseo cubierto de esta calle peatonal.

La Rambla de Girona en el casco antiguo es una zona comercial con alguna cafetería que otra.

Curioso plano de París de principios de siglo en una bóbeda enfrente del puente de Eifel.

Placa conmemorativa del puente de Eiffel, o De les pescateries velles.

Graffiti al lado de la estación al más puro estilo de Dalí.

Este graffiti fue financiado por el Ayuntamiento para decorar la pared de la estación.