El otro día, harto de tener que bajarme del coche para pagar el peaje o, más concretamente, de evitar la M50, me puse a investigar estos aparatos tan modernos que te detectan y directamente te meten el hachazo a tu cuenta y casi no tienes ni que parar (sólo reducir la velocidad lo justo para no estamparte contra la valla).

Lamentablemente sólo sirven para Dublín y si quiero ir a Cork tengo que seguir pagando manualmente ya que allí se encarga otra empresa de la explotación de la autopista.