Estando en Cataluña me comentaron que el catalán tiene diversos dialectos y que puede llegar a darse el caso de que un catalán no entienda a otro hablando la misma lengua.

Como estaba rodeado de catalanes y llevábamos casi toda la noche bebiendo evité cualquier comentario jocoso acerca de esto, pero pude percibir cierta cara de preocupación o tristeza en uno de ellos que terminó echándole la culpa a Franco.

Yo normalmente no le echo la culpa a la dictadura de las cosas que van mal en España porque tengo la firme convicción de que la culpa la tienen los españoles y no una persona por mucho poder que pudiera llegar a acuñar… pero esta vez me preocupó porque no pareció el típico comentario nacionalista

Como creo que mi duda quedó patente en mi cara terminaron por explicarme que durante la dictadura estaba prohibido utilizar el catalán públicamente y el castellano era obligatorio pero la realidad es que para mucha gente no se trataba de una lengua oficial, si no la única que conocían.

Esta pobre gente tuvo que aprender castellano, que no les vendría nada mal, todo sea dicho de paso, pero al ver coartadas sus libertades lo que se produjo fue un deterioro de su lengua… o eso entendí yo.

Un lenguaje crece y evoluciona a través de su uso: para que el catalán crezca ha de ser hablado y enseñado a los que no lo saben; ha de ser practicado y de las meteduras de pata que puedan hacer sus hablantes aparecerán nuevas reglas.

Si la televisión y la radio, principales medios de difusión, no divulgan la lengua esta deja de ser utilizada, comienza a disgregarse y llega un punto en el que se rompe. Los de un lado tienen ya no sólo un marcado acento diferente a los de otro, si no que terminan por hablar totalmente diferente.

En la actualidad se está haciendo un esfuerzo por defender el catalán que, en muchos aspectos, va más allá y se ve manchado por intereses políticos. Este esfuerzo, a mi modo de ver las lenguas, debería suscitar la curiosidad del resto de los españoles a descubrir una lengua bella que no es tan diferente a la suya, en lugar de convertirse en un arma para los que la cultura les importa un carajo y realmente persiguen otros propósitos.

Espero que las cosas no se les mezclen y consigan acercar el catalán a mucha gente antes de que sus políticos consigan que el resto de España les declare la guerra.

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