Una camisa, 15€… Dos pantalones, 22€… Un jersey, 15€… Una cazadora, 18€… Entrar en Penneys a comprar unos pantalones y salir cargado de cosas que no necesitabas, no tiene precio.

Lo peor de todo es que no lo he hecho porque fuera barato, que lo es, lo he hecho porque me apetecía.

Los pantalones me gustan más en Penneys que en ningun otro lugar así que me pasé a por un par de ellos ayer tarde y, una vez allí, me llamó la atención encontrarme una camisa de mi agrado (para las camisas me estoy volviendo más exquisito) así que me dije, voy a aprovechar.
Luego, de camino a la caja pasé por en frente de las cazadoras. Hace dos años compré por 18€ una de color naranja que me encanta y ahora tienen otra parecida en blanco. 18€ en cazadoras cada dos años no está mal así que agarré una y, de paso, un jersey gris a juego.

Mientras estaba pagando me di cuenta que la operación no me había llevado más de 10 minutos y me acordé de mi amigo Hernán: Ver elefante, Cazar elefante… solía decir refiriendose a que el proceso mental de ir de compras para un hombre no es muy diferente al de un cazador.

Ningun hombre se tira 4 horas mirando elefantes a ver cuál le gusta más, miras dos o tres hasta que encuentras uno a tu medida y luego te lanzas a la carga.

Yo nunca tuve tanta hambre como Hernán para pensar en elefantes pero reconozco que es un buen ejemplo y cada vez que voy a Penneys no sólo salgo un poco más cargado de la cuenta, si no que me acuerdo de él.