Hoy domingo mi hermano marchó de vuelta a España y con él mi flamante PSP. Al final decidí regalársela para su cumpleaños porque creo que le hacía más ilusión a él que a mí :P

Me ha llamado la atención lo mucho que me ha costado desprenderme de tan inútil objeto: desde que la tengo no conseguí jugar más de 5 minutos seguidos y aún así le cogí un cariño increible… no sé si por el hecho de que me tocase en un concurso o por algún tipo de atracción siniestra culpa de Sony.
El fin de semana ha sido muy bueno: aunque no llegamos a ir a ver los acantilados de Moher fuimos a Glendalough y pasamos mucho tiempo juntos, que es lo que importa. Comimos en un americano para celebrar su cumpleaños y pasamos mucho rato con amigos de aquí.

El viernes estuvimos en el Odeon en el cumpleaños de una amiga de IBM y el sábado en el Samsara con otro amigo, creo que con eso se habrá llevado una muy buena imagen de Dublín… la próxima vez toca Dandelion, Zanzibar y L’en Seine ;)

La verdad es que ya tengo ganas yo también de ir a ver a la familia, aunque cada día siento menos apego por lo que he dejado atrás y casi puedo decir que de España sólo echo de menos el jamón.

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