En la mitología griega, Eos era la diosa de la aurora, que desde el borde del océano que rodeaba el mundo abría las puertas del cielo para que su hermano Helios pudiera conducir su carro por el cielo cada día.

Hoy estuve acordándome de mi amigo Kus y su nuevo juguete: un VW EOS que sustituye a su amado Golf, que perdió en un accidente esta primavera.

A mí los descapotables son coches que me fascinan… son la esencia de la conducción. En una época dominada por locomotoras y barcos, el hombre inventó el coche para disfrutar y desplazarse por libertad, y conducir sin capota es como volver a esos años en los que los más audaces se movían en locos cacharros de vapor.

Aquellas máquinas automóviles que poco a poco fueron evolucionándose y adaptándose a las necesidades hasta constituir todas las gamas que hoy en día podemos disfrutar: coupé, utilitario, todoterreno, familiar, berlina, ranchera, monovolumen… y descapotable.

No puedo describir lo que se siente… hay que usar la imaginación y disfrutar redescubriendo tus sentidos.

Por supuesto, aquellos que carezcan de imaginación siempre podrán comprarse otro tipo de vehículo y bajar la ventanilla cuando quieran ver el sol…