Es de personas virtuosas el ayudar a los demás, pero hay que tener cuidado en distinguir al que atraviesa un mal momento del que rara vez sale del infortunio.

Hay que evitar a las personas que siempre están en desgracia; la mala suerte es, con frecuencia, culpa de la estupidez y no hay contagio más peligroso que el de un estúpido.

El arte de la ventaja