Pues así como que no quiere la cosa se nos ha pasado otro año…

Esta vez he pasado la fiesta de Nochevieja en casa de mis padres, con la familia y mi novia, echando de menos mi querido Dublín pero contento de comer como sólo se come en España.

Las navidades nos han dejado juguetes para todos, muchas fotos y ganas de volver de a León… mañana es mi último día y ya estoy deseando tener vacaciones otra vez.

Pero después de pasado el encanto te das cuenta de que no todo funciona tan bien en España como parecía… la gente carece de modales, son unos maleducados que tropiezan contigo y no se disculpan, rodeado de groseros y malos conductores vuelves a sentirte uno más en la jungla…

El domingo todo parece desierto, a excepción de los bares… nadie puede negar que los españoles nos gusta beber y confraternizar tanto o más que a los irlandeses.

Echo de menos mi Shoping Center de Blanchardstown… cientos de irlandeses correteando a mi alrededor con bolsas de regalos… volver a casa y poder comprar la cena sin preocuparme de qué hora es… Aunque no tengo nada de eso al menos he conseguido quitarme de encima el asqueroso viento de Dublín… encontraremos alguna vez un lugar que tenga lo mejor de los dos países???

En un arrebato de nostalgia pido una pinta de Guinness y veo la poca gracia con la que me la sirven… al menos, me ponen una tapa de aceitunas.

Menos mal que sólo me queda un día…