Este año mis padres me tenían preparada una fabulosa cámara de fotos para mi cumpleaños. Yo sé que a ellos les hacía mucha muchísima ilusión y que además era, seguramente, una de las mejores cámaras compactas que uno puede encontrar en el mercado hoy en día.

La cámara tiene un zoom óptico de 10x, 7Mpx y un LCD de 3″ hacen que prácticamente ninguna otra cámara compacta pueda hacerle frente. El resto de sus bondades son un ISO de hasta 1250 (aunque dicen por encima de 800 las fotos salen muy quemadas) larga duración de batería en comparación con otros modelos y un modo de disparo continuo y video más que aceptables.

Lumix TZ3

Desgraciadamente yo no quería una cámara, me hace mucha ilusión que mi padre, que le encanta la fotografía, se recorriera las tiendas de León para tener el regalo listo a mi llegada y me se hizo casi imposible decirle que “no, gracias” cuando me llamó para felicitarme.

Mi hermano les había dicho que me gasté un montón de pasta en mi móvil precisamente para no tener que andar por ahí con una cámara, ya sé que no es lo mismo pero las fotos no son tan malas y siempre lo tienes a mano…

Un poco a regañadientes, mi padre me dijo que la cambiara por otra cosa, aunque como la compró en una tienda de fotografía no había mucho donde elegir…

Como no tenía intención de cambiarlo por otra cámara (esta es con creces la más interesante) y respecto a mi móvil creo que de momento voy servido, lo único que se me ocurrió fue probar suerte con un iPod Touch.

iPod Touch

Aunque ya sabéis lo incómodo que me siento con Apple he de reconocer que el aparato es todo un invento, no había visto nunca un bicho tan pequeño navegar por internet tan suelto y visualizar fotos tan bien.

Como reproductor … ¿qué queréis que os diga una persona que adora Sony? de momento estoy contento, a ver cuánto tardo en arrepentirme.

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