Después de llevar meses dejándome los ojos en el viejo televisor CRT que teníamos en Tyrrelstown por fin me he decidido a comprar una nueva pantalla para conectar la Xbox360 y disfrutar en HD de mis juegos favoritos.

La decisión ha sido muy dura y no estoy del todo seguro que haya sido la más acertada… me he decantado por una pantalla LCD a pesar de su mucho peor tasa de refresco (8ms) en lugar de plasma (2ms) por miedo a que una imagen prolongada quemara la pantalla, que es el gran problema de las pantallas de plasma. Esto, por si alguien no lo sabe, significa que un monitor de plasma es 4 veces más rápido a la hora de cambiar puntos de luz, lo que se traduce a mayor nitidez y sí, se nota bastante.

En cuanto a la marca no quería gastarme mucho dinero así que he optado por ir eliminando opciones que no voy a necesitar y que encarecen el producto, como un procesador PiP que nunca usas, un decodificador TDT integrado cuando no veo la televisión, un tercer HDMI (que cada vez más modelos incluyen) o capacidad de grabar programas…

Lo que más me costó fue el sacrificar el conector de PC, pero leyendo ahí vi que la máxima resolución es WXGA 1200×768 a través de VGA y para tener el tope (1366) necesitas conectar por HDMI (muy barato en Argos) con un adaptador DVI a HDMI (lo compré en Dixons por 8€, gracias Fredi!) así que al final dejé al modelo de Sony de lado en pro de 5 pulgadas más de Philips aunque con una tecnología inferior.

Por si alguien tiene curiosidad la he comprado en Powercity donde tienen un descuento si compras a través de su página web, te lo llevan a casa gratis o puedes ir a recogerlo personalmente, como tú quieras. Eso sí, tuve que pedir ayuda a un amigo porque en mi coche no me cabía un bicho de tal tamaño… que en la foto no se aprecia lo impresionante que es.