Ya he terminado de ponerme manos a la obra con el baño para instalar una barra en la ducha, y es que parece ser que los estándares irlandeses (ya no digo las casas antiguas, si no las que son nuevas como esta) no incluyen ciertas comodidades que serían de esperar.

Esta vez lo que nos ahorramos con la barra, que como estaba de oferta en Lidl salió mucho más barata que la de Tyrrelstown, nos lo gastamos en un taladro de cable. Al final la única complicación fue encontrar una broca adecuada para hormigón, ya que la ducha va contra una pared maestra y en vez de una pared simple alicatada.

Al final, tras un pequeño contratiempo con uno de los tornillos de bajísima calidad que tuve que sustituir porque me comí la cabeza con el destornillador cuando iba por la mitad, todo quedó perfecto y por fin tenemos ducha nueva.

Lo siguiente es el toallero, que esta vez no irá en la puerta. Me gustó el que tiene el padre de Inés en Gijón que es la mar de práctico, compuesto de tres barras podemos poner las toallas colgadas o dobladas encima… pero para eso aún tenemos que encontrar uno que nos guste.