No sé si reír o llorar cuando me entero que este año Rusia ha ganado Eurovisión.

Sí: este, no el año pasado, que enviaron un trío de macizas cantando en inglés a lo Sania Twain (vestido corto y botas altas)… este año: con un violinista, un patinador y un tío tirado en el suelo con un micro en la mano (y otro, seguramente, metido en el culo).

El año pasado ganó Serbia, con una tía que bien podía ser leñadora, prima hermana de Buenafuentes con unas gafas de pasta de lo menos sexy que he visto en mi vida, iba vestida de negro con zapatillas blancas… Debe de ser porque la mayor parte de los tíos no votamos en este tipo de gilipolleces y estamos a otra cosa para luego mirar sorprendidos las clasificaciones.

Claro que si das tu opinión te dirán que es un concurso de canción y que estar buena no puntúa… no, no puntúa pero al menos te alegra la vista, porque las canciones suelen ser una mierda todas, pero eso ya es personal. Pero si queréis que hablemos de la canción, Serbia me parece una porquería y el ruso de este año, ni os cuento.

A mí Chiquilicuatre me hizo gracia (mucha) y eso también se merece su aquello… claro que el sentido del humor español es difícil de entender (y puntuar) en el extranjero, aunque el regueton me produzca arcadas pero después de ver a Ukrania ya nada me hace gritar de miedo

Si tengo que quedarme con alguien posiblemente me decantase por Francia, a pesar de que la puesta en escena no llegaba a lo gracioso que era su video musical (nosotros, como empeorar no podíamos, al final nos quedó hasta bien) y el cantante es una mezcla entre El Nota y Jesucristo Superstar.

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