Me molesta mucho cuando tratas de ayudar y ves que no sólo no te hacen ningún caso si no que utilizan la información que ofreces para su propio beneficio.

El caso más claro es el del Partido Demócrata norteamericano, cuya página web visité el otro día a raíz de la victoria de Obama en las primarias.

Como tienen una sección en español decidí echar un vistazo y me encontré con que habían escribo “sirva” (en el segundo párrafo) con b, lo cual me hizo daño a la vista. Pensé que no cuesta nada ponerse en contacto con ellos, a través de la página de contacto, para informarles de tan garrafal error.

Mi sorpresa vino un par de días más tarde, cuando empecé a encontrarme propaganda de su partido en mi buzón de correo sin haberme subscrito a ninguna lista de distribución… pero lo peor es que, cuando pincho el enlace que me ofrece dejar de recibir sus cartas, resulta que para cancelar tu subscripción tienes que introducir un código que te envían ellos!!!

Primero me ponen en una lista de distribución sin previo aviso y cuando les pides que te quiten, en lugar de un sencillo proceso automático, te hacen volver a visitarles para que introduzcas un código que, por supuesto, no está en tu buzón de correo y tarda las horas suficientes para que te olvides del tema.

Muy mal, señores demócratas… no sé en qué estarán centrando su discurso, pero me ha quedado claro que: ni respetan la intimidad de sus visitantes, ni corrigen los errores de los que se les informa, por  decir sólo dos cosas.

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