La primera vez que vi uno de esos frascos que brillan después de dejarlos todo el día en la ventana, la idea me resultó terriblemente tierna.

Es como tener un poco de sol guardado ahí dentro, para cuando hace falta… y como lleva unos días haciendo mal tiempo, pues decidí comprar uno.

El invento ha sido todo un éxito, estamos todos como locos viendo como luce que se nos ha pasado el hastío al que el verano irlandés nos tenía condenados.