Tomás Cortés preguntaba en Alt1040 cómo explicaríamos qué es un iPhone y sus características a una persona de 1903, lo que suscitó mi primera duda: ¿por qué 1903?

Podía haberse referido a una persona de 1900, o simplemente a una persona de principios de siglo… pero una fecha tan concreta me hizo buscar en la Wikipedia qué acontecimientos tecnológicos habían sucedido alrededor de dicho año.

A pesar de que ya me pronuncié en los comentarios, he decidido ampliar aquí un poco mi respuesta, por si alguien se quedó con ganas de más…

Comunicación sin cables

En 1903 se emite la primera transmisión radiofónica desde Estados Unidos a Inglaterra, lo cual supuso un gran paso adelante desde que dos años antes se hubiera conseguido transmitir código morse desde Inglaterra a Canadá . Esto, junto con el hecho de que el teléfono había sido patentado unos años antes sería suficiente para explicar que la telefonía móvil, sin entrar en detalles, es una mezcla entre ambas tecnologías.

Es decir: un iPhone es, esencialmente, un teléfono que en lugar de utilizar un cable, envía una señal de radio para llegar a su centralita.

La principal novedad de los teléfonos actuales frente a sus antepasados, es que utilizan un sistema de identificación numérico que, en lugar de tener que contactar con una operadora, se usa para conectar automáticamente a los usuarios.

En el caso de un teléfono móvil, además, estos números son almacenamos en una memoria interna muy parecida a la de las máquinas calculadoras, donde además podemos asociarlos con un nombre e incluso con una fotografía… todo esto es mostrado en una pantalla, lo que nos lleva a la segunda característica importante.

La pantalla

Aunque en 1897 se había inventado en Alemania el primer tuvo de rayos catódicos capaz de mostrar imágenes estáticas, no se comercializaría hasta el año 1922, por lo que explicar el funcionamiento de la pantalla sería, quizás, la parte más difícil.

La pantalla está compuesta por pequeñas luces que se encienden y se apagan para formar dibujos, de la misma manera que una máquina registradora reacciona a cálculos para mostrar los resultados. El grado de complejidad se ve elevado exponencialmente, aunque el concepto es muy similar.

Dicha pantalla es táctil, por lo que además de mostrar información es capaz de determinar si hemos pulsado o deslizado nuestro dedo sobre ella, en lugar de necesitar teclas o ruletas que nos permitan dar órdenes.

La mayoría de las pantallas táctiles (la del iPhone es más compleja) están formadas por dos láminas transparentes divididas en sectores, sobre la pantalla que realmente está mostrando las imágenes. Cuando presionamos en un punto, este sector se activa y envía sus coordenadas que son comparadas con la información de lo que se estaba mostrando en ese momento, determinando qué opción se ha seleccionado.

El teléfono como computadora

Los procesos necesarios para analizar toda esta información son similares a los de las primeras máquinas analíticas, pero utilizan circuitos con componentes diminutos, aunque a gran escala su funcionamiento sería idéntico.

El mayor problema aquí sería que las teorías sobre autómatas en los que se basa la Informática, para explicar dichos procesos, no serían enunciadas hasta después la Primera Guerra Mundial.

Llegado a este punto, un iPhone puede parecerse más a un computador que a un teléfono, pero en cualquier caso, explicar su funcionamiento depende más de la capacidad para asumir conceptos que uno no entiende como válidos, y no tanto al hecho de comprenderlos realmente.

Características adicionales

Prácticamente sólo nos quedaría explicar que además se incorpora una cámara digital, que esencialmente funciona como una cámara convencional (con la diferencia que en lugar de una película tenemos un sensor que puede volver a captar imágenes tantas veces como queramos) y el GPS, que nos sirve para saber las coordenadas en las que estamos por triangulación de una radio-baliza.

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