Después de estar revisando algún tiempo mi cuenta de Facebook para ver qué me ofrecía la red social de moda, la verdad es que estoy muy contento con lo que he visto. Uno puede crear su lista de contactos, agruparlos a su antojo y decidir si participar o no en las actividades “sociales” a las que te invitan.

¿Se puede utilizar Facebook de una manera seria? la respuesta es rotundamente sí. Aunque mucha gente se ha mostrado muy alarmista acerca de la privacidad, lo cierto es que nunca había visto un sistema que ofreciera tantas opciones para determinar con quién compartes tu datos.

Facebook in Palo Alto, CA
Facebook offices originalmente subida a Flickr por pshab.

A la hora de crear la cuenta, se nos pregunta por nuestra ubicación para asignarnos una red. La red permite al sistema acotar búsquedas, para no bombardear al usuario con información que no necesitamos.

De esa manera, después se nos pide que determinemos la privacidad a la que queremos someter nuestros datos, con lo que podemos elegir si mostrar nuestro perfil a todos los usuarios de nuestra red o sólo a los amigos.

A modo de curiosidad, se nos permite ampliar nuestro grado de confianza a “Amigos de amigos”, haciendo posible que gente en otras redes, con las que tengamos amigos en común, puedan ver también la información que publicamos.

Por último podemos elegir no mostrar determinados campos y mantenerlos ocultos, o personalizar el grado de privacidad combinando unas opciones con otras o incluso especificando persona por persona quienes pueden y quiénes no pueden acceder a dicha información.

En muchos aspectos me recuerda a Flickr, pero en lugar de ofrecernos herramientas para almacenar y compartir nuestras imágenes, Facebook nos permite hacer lo mismo con nuestra información. El problema es el mismo en ambos casos: en Flickr puedes exponer tu privacidad (en forma de fotos) a toda la red si no vigilas los permisos de tus álbumes y grupos… y en Facebook exponer tu privacidad (en forma de datos) a toda la red si no configuras las diferentes secciones de tu perfil y anotaciones.

Una de las mayores pegas que he encontrado es lo que yo llamo el efecto “usuario de Hotmail” porque, al igual que el correo electrónico, el mayor problema no está en el funcionamiento en sí, si no en el tipo de usuarios que te encuentras… y es que el mayor problema de Hotmail ya no sólo es el correo no solicitado que se escapa al filtro de Microsoft, si no al correo basura que sus propios usuarios transmiten a través de la red.

¿Os acordáis de esos correos en cadena para evitar el cierre de Hotmail? o para salvar a una niña de 4 años enferma cuyo tratamiento es carísimo, o para cambiar tu suerte y evitar que algo horrible te sucediera, enviando en menos de 5 minutos a muchos amigos este mensaje… toda esa basura era enviada por muchos de tus contactos y filtrada posteriormente por spamers para ofrecerte alargamientos de pene, imitaciones de relojes y viagra.

En Facebook los usuarios más aburridos se envían abrazos, regalos y refrescos virtuales o se subastan los unos a los otros… pero la solución es mucho más sencilla que en el correo electrónico, ya que como todas esas invitaciones son producidas por aplicaciones, podemos bloquear la aplicación y no al usuario, con lo cual seguiremos en contacto con nuestros amigos sin recibir más tonterías (aunque lo suyo sería borrar a dichos individuos).

Por último, otra cosa que me ha fascinado, es que podemos explorar la red y los perfiles de nuestros amigos sin encontrarnos con que alguien a cambiado el color de fondo y el tipo de letra y ahora resulta imposible de leer (sin hacer comentarios más allá del pésimo gusto de la mayorñia) o ponga un reproductor de música que salte con la canción más inesperada nada más se abra su página… Facebook mantiene el fondo blanco con tonos azulados a lo largo de toda su web a modo de distintivo, otro de los aciertos del sitio web.

Espero que todos aquellos que estuvierais dudando en si abrir una cuenta o no, os haya servido de alguna manera mi experiencia.

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