Cuando era pequeño creía que los hoteles eran esos sitios fascinantes donde vive la gente rica que no quiere preocuparse más que de pagar una factura a fin de mes.

Claro que cuando tienes que pasarte una semana lejos de la persona que más quieres, la cosa cambia un poco… ahora mismo me siento prisionero de en una cárcel de cuatro estrellas y sólo pienso en el día que pueda volver a despertarme y que la primera persona que vea sea ella.

Aunque suelo bromear con que ninguna de las cosas que quería cuando era niño se ha cumplido, en realidad es mentira; he sido yo el que ha ido dejando atrás muchas ideas que no me hubieran llevado a ningún lado.

Es verdad que otras se me han escapado entre los dedos, pero eso es otra historia…

Anuncios