Vuelvo a estar de viaje, esta vez en Inglaterra… me ha tocado venir tan sólo dos días a Camberley, en el condado de Hampshire justo al sur de Londres, para asistir a un curso.

Para volar utilicé el aeropuerto de Heathrow y lo primero que me llamó la atención fue que no me pararon para comprobar mi pasaporte… En un principio pensé que era porque venía desde Irlanda y entre ellos deben tener esas confianzas, pero luego me pregunté cómo saben de qué vuelo vienes si vas pasando por media docena de pasillos en los que puedes cruzarte con otra gente.

Una vez fuera, me resultó imposible encontrar un trasnporte público directo, así que opté por viajar en taxi que, si bien es mucho más caro, me dejaba en la puerta de mi hotel por unas 40 libras si el taxista no tiene licencia o 60 si todo está legal…

Nada más ponernos en camino me di cuenta de que volvía a estar en el primer mundo. De Heathrow a Fleet, que es donde está mi hotel, pasamos por la M25, la autopista que circumbala Londres… que, por compararla con la M50 de Dublín, diremos que en las dos se conduce por la izquierda y ahí se acaban los parecidos.

La velocidad máxima en UK puede variar en función del número de carriles que tenga la autopista, si bien lo normal es que sean 70 millas por hora (un poco menos de 120 km por hora) y el número de carriles puede variar de 3 a 6… De la M25 pasamos a la M3 que va hacia al sur y tiene 3 carriles en casi todo su recorrido, y de ahí salimos para entrar ya en el pueblo donde voy a pasar unos días.

Fleet es un pueblecito que está colindante a Camberley, que es el nucleo urbano más grande… parece ser que aquí es como en Irlanda, pero todo está mucho más cuidado y parece que los ingleses tienen mucho mejor gusto. Todavía no me he encontrado con una de esas casas harmonstonianas que abundan en Dublín y la gente parece normal… no hay chavales con chandal ni borrachos por la calle, no nos ha adelantado ningún coche de la Garda con los rotativos y la carretera no tiene baches en ningún momento.

Por lo demás todo es muy verde, lleno de árboles y hojas caídas que le dan un aspecto muy bucólico… ha hecho buen tiempo y si bien ha llovido el cielo está bastante azul y brillante.

Mañana os contaré un poco más del hotel donde estoy, que merece un post aparte.