Parece que está de moda eso de que te digan por la radio lo mucho que la Dirección General de Tráfico se preocupa por los conductores españoles y cómo todo este plan de multas que el gobierno ha montado es para velar por nuestra seguridad.

¿Se están reponiendo los bordes de nuestras carreteras con este dinero para que los motoristas no padezcan mutilaciones cuando  chocan contra ellos? ¿Se dotan dispositivos de emergencia para acudir a los accidentes con mayor rapidez? No, esa gente que se joda, que algo andarían haciendo para haber tenido un accidente… porque todo el mundo sabe que si respetas el límite de velocidad puedes estar tranquilo; el dinero de las multas se lo queda la DGT para mantener la infraestructura que han montado al rededor del negocio de velar por nuestra seguridad mientras en las carreteras la gente sigue matándose.

El límite de velocidad de 120 Km/h fue establecido en 1981, hace más de 25 años, en una época donde los coches de la mayoría de los españoles apenas podían superar esa velocidad y que no había más medidas de seguridad que los cinturones, y sólo en los asientos de alante…  eso vendría a ser, más o menos, equivalente a que hoy en día el límite fuera de 180 Km/h

Por supuesto, había coches más potentes en aquella época, y en cuanto a medidas de seguridad es cierto que algunos modelos ofrecían cinturones de dos puntos (no de tres) en los asientos de atrás y el airbag ya se había inventado, aunque sólo lo comercializara Mercedes en su clase S y no sería introducido masivamente hasta mediados de los 90.

¿Alguno se acuerda de qué coches circulaban por las carreteras españolas cuando se introdujo el límite de velocidad que tenemos ahora?

En 1981 aún podíamos ver muchos 600 por las carreteras españolas, modelo popular en los años 70 que continuó  fabricándose hasta los 80 a través de licencias, no llegaba a los 100 Km/h. El Fiat 600 fue sustituido por el 185 que alcanzaba los 125 Km/h

También era habitual ver Renault 4 (el cuatro latas) que era el utilizado por la Guardia Civil y fue producido hasta 1992, por si alguien piensa que estoy hablando de la prehistoria. Las versiones más modernas montaban un motor de 1.3 y llegaba a correr hasta 145Km/h pero os podéis imaginar que eso no siempre fue así. Su hermano mayor, el Renault 6 que dejó de producirse en 1980… aunque en España lo seguimos fabricando hasta mediados de los 80, los coches baratos eran la principal demanda del español medio.

Otro coche de la época fue el 2 caballos de Citroen, que consumía menos de 3 litros a 60 Km/h lo que le hizo muy popular durante la segunda crisis del petróleo, y otros coches modestos eran el Renault 7 y el SEAT 127 y el Fiat 850.

El más deseados por la gente de a pié puede que fuera el Renault 5, que se comenzó a comercializar en 1972 con una motorización básica de 800cc y cuatro marchas que alcanzaba una velocidad máxima de 120 Km/h, mientras que la versión 1.4 corría hasta 150 Km/h renovando la versión como Super5 en 1985 con 5 marchas y motores de hasta 1.6 capaces de alcanzar los 200 Km/h en su versión sobredimensionada GT Turbo.

Y durante estos 27 años el parque móvil ha ido aumentando, las carreteras se han ido mejorando y los vehículos cada vez son más potentes y más seguros, con medidas activas y pasivas como control de dirección y de subviraje recogidos en diversas nomenclaturas por todas las marcas, frenada inteligente y suspensiones y amortiguaciones más apropiadas para las altas velocidades… etc.

Todo eso ha pasado en estos años, menos revisar el límite de velocidad, que es y sigue siendo uno de los negocios más rentables de la Dirección General de Tráfico… pero yo sigo sin ver que ese dinero se done a una ONG o se invierta en la vía pública.

Por supuesto que la velocidad es uno de los factores de riesgo a la hora de circular, pero cuando uno se encuentra a la Guardia Civil multando a conductores por ir a 144Km/h en autopista en un vehículo moderno y capaz de cirucular a esa velocidad y más; no se dan cuenta que lo único que están haciendo es recaudar porque el peligro está en otra parte.

La realidad es que con mejores coches y mejores carreteras seguimos teniendo accidentes y es que, como bien reza el eslógan de la DGT, no pueden conducir por nosotros… aunque yo creo que en sus manos está el revisar convenientemente que los conductores conozcan las normas de circulación con exámenes periódicos (por ejemplo cada 10 años uno teórico y cada 5 uno práctico) y se empiecen a tomar en serio los test psicotécnicos…

Claro, que eso sería muy poco popular… y es que al final todos coincidimos que preferimos seguir conduciendo como animales que somos, con coches más rápidos y modernos, y pagar la multa a la policía siempre es mejor que aprender a hacer las cosas como dios manda.

Y es que la DGT no puede conducir por nosotros, ni quiere hacerlo, pero si nos puede cobrar con ello y parece que no va a cambiar.