Este viernes recibí una llamada de UPS diciéndome que tenían un paquete para mí, a lo que yo contesté que muy bien, que si podíamos acordar la recogida en una media hora larga (que es lo que iba a tardar en llegar a casa desde donde estaba) y cuál sería mi sorpresa cuando me encontré con que no: el mensajero se encontraba a la puerta de mi casa y si no estaba procederían a entregarme el paquete el lunes.

¿Qué tipo de servicio de calidad pretenden ser si ni siquiera te llaman con antelación para acordar la recogida? ¿acaso esperan que esté en casa esperando a que lleguen cuando no sé si quiera cuánto van a tardar?

Entre sorprendido y enfadado, ingenuo de mí, pregunté si podía a la central donde tienen los paquetes (ya que ellos no son capaces de entregarlo, a ver si al menos yo puedo recogerlo) a lo que el mensajero procedió a facilitarme el número de teléfono para que lo hablara con ellos.

Lo que en un primer momento me pareció una buena idea, se convirtió en una idea de mierda; nada más llamar a UPS me preguntaron por el número de envío, a lo que contesté que no sabía: “disculpe, señorita, pero es que estoy en mi coche” le digo “me ha llamado el mensajero, si quiere le doy mi nombre y usted busca los datos”, a lo que me responde que no, que le de mi dirección primero.

Después de deletrear mi dirección me pide por fin el nombre y, después de todo esto, es cuando me dice que no puedo recoger el paquete hoy porque el repartidor trabaja hasta las 7 y que la oficina cierra a las 6, así que o bien paso el lunes yo o se pasan ellos…

Ante tan eficaz sistema de reparto he decidido ir yo mismo a por el paquete, afianzando mi teoría que en Irlanda el mejor sistema es el público, que puede que sea malo… pero es más barato y siempre están disponibles.

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