Siempre había oído que el motivo por el que originalmente se conducía por la izquierda era que, al usar el látigo con la mano derecha y ser la mayor parte de los conductores diestros, este se enredaba a menudo con las ramas más bajas a los lados del camino.

La teoría era que al conducir por la izquierda, y sentarse a la derecha del carromato, se ganaba un poco más que manejar el carro desde la derecha, sentado a la izquierda… y que más tarde Francia decidió empezar a conducir por el otro lado para fastidiar a Gran Bretaña.

Hoy leo que al arrear a los caballos con el látigo, el movimiento natural es hacia la izquierda, si lo cogemos con la mano derecha, por lo cual si uno iba por la derecha, a veces uno arreaba a los otros carros que pasaban por lo que se decidió conducir por la izquierda para que el látigo terminase en la cuneta en lugar de en el otro lado del camino, yendo el cochero sentado también a la izquierda (no a la derecha, como se hace hoy en día si circulas por la izquierda).

Cuando los carruajes dejaron de usar caballos, los conductores todavía estaban acostumbrados a sentarse a la izquierda para un mejor manejo del nuevo instrumental -siendo la mayoría diestros- con lo que paulatinamente se fue cambiando el sentido de la marcha al carril derecho, ganándose así en visibilidad; a excepción de Gran Bretaña, que optó por resolver el problema cambiando el puesto de conducción y dejando la circulación como estaba.

Fuente: Bon’s Tips

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