Hubo un tiempo en el que la Wikipedia era un proyecto colaborativo donde los usuarios creaban artículos y añadían información, creando contenido para que el conocimiento de muchos pudiera ser disfrutado por todos.

Pero elaborar una enciclopedia libre basándose en las aportaciones de miles, millones tal vez, de usuarios plantea diversos riesgos sobre la información de las fuentes y es por ello que se pusieron en marcha una serie de medidas de orden logístico sobre cuándo crear un artículo, cómo borrarlo, quién decide lo que está bien y lo que no lo está… Decenas de pautas de conducta y orientaciones al uso de la Wikipedia que, como era de esperar, no necesariamente se utilizan de la manera que a todos les gustaría.

Los colaboradores ocasionales no nos leemos esas reglas, claro, y solemos utilizar el buen sentido común y mejorar la ortografía de un artículo si tenemos tiempo y ganas, o incluso crearlo si vemos que falta la información… sin ser conscientes de que nuestra participación en la gran enciclopedia del saber libre es, quizás, en cierto modo vandalismo de forma.

Es por ello que hay otros usuarios, mucho más entusiastas o al menos, con mucho más tiempo libre (sé que esto último parece difícil) que se dedican a vigilar la creación de nuevos artículos y corregir las ediciones de los ya existentes para guardar las formas y el rigor, dentro de lo posible, de lo que se espera de una enciclopedia… o eso pensaba yo.

La realidad es que el carácter vandálico de los usuarios de la Wikipedia no tiene nada que ver con lo esporádico o privado de sus contribuciones. Uno tiende a pensar que alguien que borra o vandaliza artículos ha de hacerlo desde una IP anónima y que casi nunca participe, cuando en la realidad los usuarios más veteranos son igualmente responsables, en muchos casos, de vetar información por no creerla de su agrado o del interés general.

¿Quién me iba a decir a mí que, cuando no encontré en la Wikipedia información sobre una serie que acababa de ver en Internet, era porque uno de esos usuarios había borrado el artículo y dijo que era SPAM?

Pues como me pareció oportuno que esta serie tuviera su mención en la Wikipedia, me dispuse a empezar… aportando los pocos datos que yo sabía, a la espera de que otros fans ampliaran la información, o no… porque no todo interesa a todo el mundo.

Ese mismo día otro usuario había marcado mi artículo Sin Relevancia Aparente. Así, sin alegar nada ni avisarme en mi página de discusión (que para eso hago mis aportaciones usando un usuario registrado).

En un principio pensé que era una manera de que, si realmente me interesaba el artículo, me dedicara a extenderlo ante el miedo de ser borrado (lo cual ya dice bastante poco del ánimo de algunos a la hora de colaborar) pero fue cuando yo le pregunté qué motivos le habían llevado a tomar esa decisión fue cuando respondió que Solo tiene 10 capítulos en internet, y no tiene ninguna referencia de ninguna clase. Los blogs y las redes sociales no son fuentes válidas, y los enlaces externos son solo complementos a la informacion

¿Sólo 10 episodios quién iba a buscar fuentes y continuar lo que yo había empezado? Mejor mandarlo borrar… pero la peor sorpresa fue cuando después de añadir nuevos enlaces a diversas presentaciones y participaciones en certámenes del cómic y cortometrajes me encuentro con la misma actitud: Como ya te he dicho, busca la opinion de un bibliotecario. Supongo que por aquello de que rectificar cuesta trabajo y es mejor que los cambios los haga otra persona… no vaya a ser que piensen que mi criterio no es muy sólido.

A mí, este comportamiento me parece increíble, pero lo peor de todo es que haciendo un seguimiento de la usuaria en particular veo que no se trata de un hecho aislado y que, entre sus múltiples aportaciones, se dedica a etiquetar artículos para su borrado por carecer de relevancia enciclopédica… alegando unas veces que el tema carece de cobertura, y otras veces (textualmente) Que sea o no enciclopedico no se refiere a la cobertura en los medios que puede o no ser mucha, sino a la forma en que esta escrito el texto.

Lamentablemente los bibliotecarios no han visto tampoco la relevancia, aunque uno sí ha reconocido que puede tener cierta aceptación de determinados círculos especializados (osea, entre los frikis) pero yo no soy de los que comparten la opinión generalizada de que la cobertura en los blogs de Internet no sea relevante para una serie que sólo se emite en la red. Al fin y al cabo, ¿qué pueden saber blogs como No sólo gore, GamesAjare, No más Hype o Las horas perdidas sobre frikismo y series de Internet?

Pero por el momento, ahí sigue la etiqueta, esperando a que llegue la hora, y sólo me apena no haber podido encontrar un hueco en la enciclopedia de lo libre y tener que esperar a que más medios generalistas se hagan eco del asunto para poder hablar de ello.

Mientras tanto, os dejo el primer capítulo para que hagáis correr la voz…