Casi toda mi vida he deshechado la opción de la existencia de un Dios todopoderoso, de un creador del cielo y de la tierra. Casi toda mi vida hasta ayer.

Ayer tuve un pensamiento horroroso acerca de Dios, y es que si un ser crease vida o pudiera manipularla a su antojo hasta el punto de que fuera difícil determinar si esa vida aparació gracias a su intervención, dudo que su interés sea el de regocijarse de su creación diciendo aquello de “vio entonces que era bueno“.

Entre más pienso en los creyentes más me da la impresión de que son como pobres animales ignorantes que adoran a un creador sin preguntarse por qué este les ha dado vida. Pienso en los cerdos y en las vacas de una granja, dando gracias al granjero porque les cuida y les da de comer…

A veces temo que Dios exista de verdad.

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