El origen de la expresión viene de una costumbre francesa, muy popular en el siglo XVIII, de marcharse sin decir adios (“sans adieu“, que dicen ellos) en un intento de hacer presente que se había disfrutado tanto con la velada, que uno no se había ido realmente. Otros opinan, sin embargo, que el origen de este comportamiento estaba ligado al hecho de que despedirse era algo grosero que daba a entender que uno no tenía intención de volver.

De cualquier forma, este hábito no fue igual de bien recibido en algunos países vecinos, como en España, donde el descontento quedó marcado en la expresión “despedirse a la francesa” con un claro significado negativo. En el Reino Unido también usan “to take a French leave” para referirse a quien se marcha sin despedirse y en Alemania “sich auf Französisch empfehlen” con igual sentido peyorativo.

Existe otra expresión en francés para quienes se marchan a urtadillas “filer à l’anglaise” (robar como un inglés) por supuesto sin avisar, que muchos confunden con “sans adieu” (sin despedirse) que tendría más relación con la voz alemana “Englisch einkaufen” (inglés en la tienda) de referirse a que hay un ladrón suelto.

Como curiosidad, los italianos se refieren a esta costumbre francesa de no despedirse como “filarsela All’inglese” (huir a la inglesa) en un cláro ejemplo del falsos amigos del verbo “filer“, en francés robar, y “filar“, en italiano huir.