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Me gustaría empezar hablando del llamado EDC Kit (Every Day Carry) que muchas veces se confunde con el kit de emergencia propiamente dicho.

Aunque mucha gente se apresura por decir que un kit de emergencia y un EDC kit son la misma cosa, lo cierto es que no tiene por qué ser así, empezando por el nombre. De la misma forma que un kit de emergencia no es lo mismo que un kit de fuego, o que un kit de primeros auxilios ni tampoco lo mismo que un kit de supervivencia… el EDC kit es también otra cosa.

Un EDC kit no es ni más ni menos que lo que llevamos encima todos los días -de ahí su nombre en Inglés Every Day Carry. Es, si quisieramos verlo así, un kit urbano de supervivencia que, como cualquier otro kit de supervivencia, está diseñado para cubrir las necesidades básicas del día a día en nuestro entorno.

Si bien la gente suele considerar que lo que llevamos encima cada día no tiene relevancia a la hora de diseñar un kit de emergencia –normalmente con la excusa de que uno no va a necesitar cosas como la cartera o las llaves para sobrevivir– yo creo que el punto más importante a la hora de planificar empieza por analizar lo que llevamos encima cada día por un motivo:

  • Los kits prefabricados no sirven, o sirven de muy poco. Nosotros mismos tenemos que entender nuestras necesidades y seleccionar lo necesario para cada momento.

Yo, por ejemplo, vivo en un país en el que no nací y al que he venido después de muchos años en España, por lo que mi DNI, o el carné de la biblioteca pública, por poner un ejemplo me sirve de muy poco aquí…de la misma manera que muchas tarjetas que uso a diario en España no funcionan o me cobran intereses que no quiero pagar; por lo que con el tiempo he terminado diseñando dos carteras: una que uso habitualmente -con mis credenciales del trabajo, tarjetas… etc- y otra para cuando viajo a España -con mi DNI, la tarjeta de la caja de ahorros y documentación varia…

Podría tener una macro cartera atestada hasta los topes de tarjetas de crédito, tarjetas de puntos, carnés y otros documentos que uso aquí y allá para no necesitar nunca pensar si me he dejado algo en casa… pero creo que es mucho más importante saber planificarse y llevar lo adecuado en cada momento que tener que pujar por una tonelada de cosas que tal vez no usemos nunca.

Diseñar un kit de emergencia es algo muy parecido: pasa por entender qué es una emergencia y preparar varios pequeños bolsos que puedan ayudarnos en diferentes situaciones -que podrían darse o no- y entender que la cantidad de material de material que podemos llevar es limitada.

Un Kit de 72 horas, o Kit de emergencia, es una pequeña selección de utensilios y víveres -que normalmente deben caber en una mochila- y que tienen como finalidad ayudar a mantenernos con vida durante las primeras horas de una situación de peligro.

En Internet se pueden encontrar multitud de páginas donde venden todo tipo de kits, ya sea de primeros auxilios o de supervivencia, todos ellos prefabricados y que en la mayor parte de los casos, o bien no cubren las necesidades reales de una persona, o incluyen herramientas que no necesitamos para sobrevivir a corto plazo.

Desde mi punto de vista es importante que sea uno mismo el que diseñe el contenido de su propio kit y huya de la tentación de comprar uno que ha sido pensado por otra persona que, además, suele coincidir tiene una tienda y su fin es ganar dinero vendiendo equipamiento deportivo.

Entendiendo el porqué de cada uno de los elementos de un kit de emergencia y podemos evaluar su necesidad, y poder decidir si merece la pena o no hacer tal inversión o tal otra, y si contamos con los conocimientos necesarios para su uso. Por ejemplo, no es lo mismo perderse mientras haces senderismo en un Parque Natural que quedarte sin gasolina en medio de la carretera; si bien las necesidades básicas son siempre las mismas, cada situación nos pone frente a diferente equipamiento y, por tanto, la manera de mantenernos a salvo cambia.

A lo largo de una serie de artículos iré comentando lo que yo creo que son los elementos básicos de todo kit de emergencia y dónde podemos comprarlos y, aunque trataré de empezar por las situaciones más comunes, cómo hacer cambios o añadir cosas en función de la situación en que nos veamos envueltos. La idea es que al final hayamos diseñemos diferentes módulos que podemos combinar de una forma u otra para hacer nuestro kit de emergencia.

Parece que está de moda eso de que te digan por la radio lo mucho que la Dirección General de Tráfico se preocupa por los conductores españoles y cómo todo este plan de multas que el gobierno ha montado es para velar por nuestra seguridad.

¿Se están reponiendo los bordes de nuestras carreteras con este dinero para que los motoristas no padezcan mutilaciones cuando  chocan contra ellos? ¿Se dotan dispositivos de emergencia para acudir a los accidentes con mayor rapidez? No, esa gente que se joda, que algo andarían haciendo para haber tenido un accidente… porque todo el mundo sabe que si respetas el límite de velocidad puedes estar tranquilo; el dinero de las multas se lo queda la DGT para mantener la infraestructura que han montado al rededor del negocio de velar por nuestra seguridad mientras en las carreteras la gente sigue matándose.

El límite de velocidad de 120 Km/h fue establecido en 1981, hace más de 25 años, en una época donde los coches de la mayoría de los españoles apenas podían superar esa velocidad y que no había más medidas de seguridad que los cinturones, y sólo en los asientos de alante…  eso vendría a ser, más o menos, equivalente a que hoy en día el límite fuera de 180 Km/h

Por supuesto, había coches más potentes en aquella época, y en cuanto a medidas de seguridad es cierto que algunos modelos ofrecían cinturones de dos puntos (no de tres) en los asientos de atrás y el airbag ya se había inventado, aunque sólo lo comercializara Mercedes en su clase S y no sería introducido masivamente hasta mediados de los 90.

¿Alguno se acuerda de qué coches circulaban por las carreteras españolas cuando se introdujo el límite de velocidad que tenemos ahora?

En 1981 aún podíamos ver muchos 600 por las carreteras españolas, modelo popular en los años 70 que continuó  fabricándose hasta los 80 a través de licencias, no llegaba a los 100 Km/h. El Fiat 600 fue sustituido por el 185 que alcanzaba los 125 Km/h

También era habitual ver Renault 4 (el cuatro latas) que era el utilizado por la Guardia Civil y fue producido hasta 1992, por si alguien piensa que estoy hablando de la prehistoria. Las versiones más modernas montaban un motor de 1.3 y llegaba a correr hasta 145Km/h pero os podéis imaginar que eso no siempre fue así. Su hermano mayor, el Renault 6 que dejó de producirse en 1980… aunque en España lo seguimos fabricando hasta mediados de los 80, los coches baratos eran la principal demanda del español medio.

Otro coche de la época fue el 2 caballos de Citroen, que consumía menos de 3 litros a 60 Km/h lo que le hizo muy popular durante la segunda crisis del petróleo, y otros coches modestos eran el Renault 7 y el SEAT 127 y el Fiat 850.

El más deseados por la gente de a pié puede que fuera el Renault 5, que se comenzó a comercializar en 1972 con una motorización básica de 800cc y cuatro marchas que alcanzaba una velocidad máxima de 120 Km/h, mientras que la versión 1.4 corría hasta 150 Km/h renovando la versión como Super5 en 1985 con 5 marchas y motores de hasta 1.6 capaces de alcanzar los 200 Km/h en su versión sobredimensionada GT Turbo.

Y durante estos 27 años el parque móvil ha ido aumentando, las carreteras se han ido mejorando y los vehículos cada vez son más potentes y más seguros, con medidas activas y pasivas como control de dirección y de subviraje recogidos en diversas nomenclaturas por todas las marcas, frenada inteligente y suspensiones y amortiguaciones más apropiadas para las altas velocidades… etc.

Todo eso ha pasado en estos años, menos revisar el límite de velocidad, que es y sigue siendo uno de los negocios más rentables de la Dirección General de Tráfico… pero yo sigo sin ver que ese dinero se done a una ONG o se invierta en la vía pública.

Por supuesto que la velocidad es uno de los factores de riesgo a la hora de circular, pero cuando uno se encuentra a la Guardia Civil multando a conductores por ir a 144Km/h en autopista en un vehículo moderno y capaz de cirucular a esa velocidad y más; no se dan cuenta que lo único que están haciendo es recaudar porque el peligro está en otra parte.

La realidad es que con mejores coches y mejores carreteras seguimos teniendo accidentes y es que, como bien reza el eslógan de la DGT, no pueden conducir por nosotros… aunque yo creo que en sus manos está el revisar convenientemente que los conductores conozcan las normas de circulación con exámenes periódicos (por ejemplo cada 10 años uno teórico y cada 5 uno práctico) y se empiecen a tomar en serio los test psicotécnicos…

Claro, que eso sería muy poco popular… y es que al final todos coincidimos que preferimos seguir conduciendo como animales que somos, con coches más rápidos y modernos, y pagar la multa a la policía siempre es mejor que aprender a hacer las cosas como dios manda.

Y es que la DGT no puede conducir por nosotros, ni quiere hacerlo, pero si nos puede cobrar con ello y parece que no va a cambiar.

Vuelvo a estar de viaje, esta vez en Inglaterra… me ha tocado venir tan sólo dos días a Camberley, en el condado de Hampshire justo al sur de Londres, para asistir a un curso.

Para volar utilicé el aeropuerto de Heathrow y lo primero que me llamó la atención fue que no me pararon para comprobar mi pasaporte… En un principio pensé que era porque venía desde Irlanda y entre ellos deben tener esas confianzas, pero luego me pregunté cómo saben de qué vuelo vienes si vas pasando por media docena de pasillos en los que puedes cruzarte con otra gente.

Una vez fuera, me resultó imposible encontrar un trasnporte público directo, así que opté por viajar en taxi que, si bien es mucho más caro, me dejaba en la puerta de mi hotel por unas 40 libras si el taxista no tiene licencia o 60 si todo está legal…

Nada más ponernos en camino me di cuenta de que volvía a estar en el primer mundo. De Heathrow a Fleet, que es donde está mi hotel, pasamos por la M25, la autopista que circumbala Londres… que, por compararla con la M50 de Dublín, diremos que en las dos se conduce por la izquierda y ahí se acaban los parecidos.

La velocidad máxima en UK puede variar en función del número de carriles que tenga la autopista, si bien lo normal es que sean 70 millas por hora (un poco menos de 120 km por hora) y el número de carriles puede variar de 3 a 6… De la M25 pasamos a la M3 que va hacia al sur y tiene 3 carriles en casi todo su recorrido, y de ahí salimos para entrar ya en el pueblo donde voy a pasar unos días.

Fleet es un pueblecito que está colindante a Camberley, que es el nucleo urbano más grande… parece ser que aquí es como en Irlanda, pero todo está mucho más cuidado y parece que los ingleses tienen mucho mejor gusto. Todavía no me he encontrado con una de esas casas harmonstonianas que abundan en Dublín y la gente parece normal… no hay chavales con chandal ni borrachos por la calle, no nos ha adelantado ningún coche de la Garda con los rotativos y la carretera no tiene baches en ningún momento.

Por lo demás todo es muy verde, lleno de árboles y hojas caídas que le dan un aspecto muy bucólico… ha hecho buen tiempo y si bien ha llovido el cielo está bastante azul y brillante.

Mañana os contaré un poco más del hotel donde estoy, que merece un post aparte.

Cuando era pequeño creía que los hoteles eran esos sitios fascinantes donde vive la gente rica que no quiere preocuparse más que de pagar una factura a fin de mes.

Claro que cuando tienes que pasarte una semana lejos de la persona que más quieres, la cosa cambia un poco… ahora mismo me siento prisionero de en una cárcel de cuatro estrellas y sólo pienso en el día que pueda volver a despertarme y que la primera persona que vea sea ella.

Aunque suelo bromear con que ninguna de las cosas que quería cuando era niño se ha cumplido, en realidad es mentira; he sido yo el que ha ido dejando atrás muchas ideas que no me hubieran llevado a ningún lado.

Es verdad que otras se me han escapado entre los dedos, pero eso es otra historia…

Dentro de un rato marchamos de vuelta a Munich y de ahí yo me iré a Irlanda mientras que mis compañeros tienen pensado pasar un día o dos en Viena para ver la semifinal de España contra Rusia… a mí que me cuenten el resultado.

Han sido 4 maravillosos días en Alemania, lo poco que he visto de este país supera con creces la imagen (buena de por sí) que tenía preconcebida. He hablado con alguna gente y me han comentado que aquí llueve mucho también (sólo hace falta ver lo verde que está todo, nada que envidiar a Irlanda) y que en invierno hace mucho frío y nieva (síiiiiiiiii) pero que en el norte hace peor.

Stuttgart y Augsburgo son, por su tamaño y por su localización, lugares ideales para vivir en Alemania. Augsburgo es una ciudad preciosa, muy peatonal, llena de tranvías y de rincones preciosos. Sus calles hacen tan agradable el paseo que no echas en falta monumentos (que también los tiene).

En fin… toca coger el coche y marchar de camino al aeropuerto. Me parece que el regreso al segundo mundo se me va a hacer duro :(

Ayer llegué a Alemania para asistir a un pequeño curso de cuatro días en Augsburgo, a más o menos una hora de Munich.

Todavía no he subido las fotos que saqué con el móvil ayer, pero os puedo asegurar que Alemania es preciosa… inmensos prados verdes delimitados por altos árboles y de vez en cuando algún bosque. Las casas son blancas y las aldeas y las ciudades están totalmente separadas de las autopistas y las carreteras son muy estrechas.

El hotel en el que estoy alojado es una pasada, el Dorint es una torre y me recuerda al edificio de Capitol Records de Los Angeles. Todas las habitaciones dan al exterior y todo está muy cuidado, aún estoy investigando cómo funciona Internet porque ayer no tuve tiempo de nada…

En el cursillo hay otros 4 españoles que han alquilado un coche y me han invitado a visitar con ellos un par de ciudades esta tarde así que mañana me parece que tendré muchas cosas que contaros.

Una cosa que siempre me ha llamado la atención de Gijón es cómo la ciudad acoge diferentes estilos, distribuidos al azar, donde podemos ver fachadas victorianas al lado de edificios más típicos de los 60, sin que suponga ningún problema.

Otras fachadas que no son tan agraciadas están siendo integrarlas bajo una misma apariencia de cristal azul, una solución muy original que pronto veremos cómo queda.

Aunque esta vez no tuve mucho tiempo, espero que en mi próximo viaje pueda darme una vuelta y sacar más fotos a esta ciudad. Tengo muchas de León, pero no tantas de Asturias como me gustaría, porque es un sitio muy bonito.

En fin… de momento (y hasta que tenga un poco más de tiempo) os dejo con un par de ellas de la plaza del ayuntamiento… a ver si os gustan ;)

Ayer 3 de enero se suponía que tenía que haber volado de vuelta a Dublín pero un problema en el avión (o eso es lo que nos dijeron) nos dejó 7 horas en tierra…

La aventura empezaba en la cola de facturación donde el pasaje se preguntaba por qué no avanzaba la cola, y es que, mientras otras veces suelen poner más operadores para acelerar la facturación, esta vez no se les veía con nada de prisa.

Los ánimos se calentaron cuando alguien preguntó qué coños pasaba que no iba a dar tiempo a que subiéramos al avión, momento en el cual nos confesaron que no tuviéramos ninguna prisa… que con 5 horas previstas de retraso íbamos más que sobrados de tiempo; así que después de casi 3 cuartos de hora de cola nos fuimos todos al mostrador de Ryanair para protestar.

A estas alturas ya conocía a una pareja de argentinos que tenían que ir a Cork, a una española que tenía que estar en Meath al día siguiente que decidió volar con Aerlingus temiéndose lo peor… y hasta me encontré con otros dos chicos de León: Ismael y Rodrigo.

Ryanair nos dió un vale para comida de hasta 5 euros que se quedó en un triste sandwitch y una lata de refresco ante la negativa del restaurante a darnos otra cosa y como lo que teníamos era mucha mala hostia y poco hambre no nos importó demasiado… en ese momento ya teníamos puerta de embarque y una hora de salida: las 23:30… aunque luego las cosas terminarían retrasándose más y más.

Ya en la terminal nos habíamos reunido todos en un rincón, ahí me encontré también con un amigo de Dublín que tenía el mismo vuelo y con Elena, una chica de Azentur que buscaba con quién compartir un taxi una vez que aterrizáramos. También reconocí a un tipo con el que había volado el año pasado desde Shannon a Madrid que trabaja para AIB y que nos invitó a unas jornadas gastronómicas que organizan en su casa todos los fines de semana.

Así pasamos el rato hasta las 01:00 subimos al avión donde la cosa no mejoró mucho: alguien que había facturado equipaje no estaba en el avión así que tuvieron que recontar a todas las personas, descargar el equipaje y mirar qué maleta sobraba, por medidas de seguridad.

La cosa nos llevó unas dos horas más o menos, embutidos en un pequeño Boeing 737 con las butacas más baratas y pequeñas que se puede encontrar uno en un avión. Nos sacábamos fotos, bromeábamos mientras otros dormían e incluso jugamos con el equipamiento de muestra. Al final despegamos y yo ya no quise mirar el reloj.

El viaje pasó sin más incidentes, a Elena hasta le tocó un vuelo a NYC con dos noches de hotel pagadas y $1000 de gastos incluidos, la parte mala es que quien quiera acompañarla tendrá que costearse el viaje él solito… Ryanair tiene mucha vista con esto de los sorteos. Nos despedimos en tierra y nos cambiamos teléfonos para tomarnos una pinta otro día porque a esas horas lo único que nos apetecía era caernos muertos. Hemos quedado para ir algun día a comer juntos un sandwitch y una lata de refresco en honor a Ryanair…

Como eran las 4 de la mañana nadie vino a buscarme al aeropuerto y tuve que coger un taxi. Había nevado y las carreteras secundarias estaban heladas así que tuvimos que ir por la M50 y pagar 30€… podía haber sido peor.

Una vez en casa, después de descansar mis maltrechos pies me he acostado y, por supuesto, lo primero que he hecho es avisar a mi supervisor que no contara conmigo para hoy…

Yo no soy ningún ejecutivo agresivo y afortunadamente mi novia no me la está pegando con nadie, pero en muchos aspectos me parezco al protagonista de Diario de un ejecutivo agresivo intentando buscar quién soy yo realmente

Una de las cosas que solía pensar es qué tipo de post escribiría cuando mi blog cumpliera un año y la verdad aún no tengo ni idea qué os puedo contar.

Hace un año que Bea me convenció para que empezara a escribir mis locas peripecias y así poder mirar hacia atrás diciendo “mira, ese eras tú hace un año…” y echar una sonrisa.

Algo extraño sucede dentro de la cabeza de un blogger, tu vida transcurre como el guión de una película y cada cosa que haces parece que fuera un tema maravilloso del que hablar mañana, o pasado mañana, o vete a saber tú cuando!

Cosas como encontrarte a ese tipo que te levantó el ligue comiendo solo en un restaurante muerto de asco, ligar con la camarera o simplemente no comerte una rosca se convierten en excusas perfectas para dedicarle una canción (o más) a quien quiera que te esté leyendo

En todo este tiempo os he contado mis aventuras, como aquella vez que Bako perdió un avión y acabamos en una fiesta en casa de unas amigas… o cuando me quedé en Girona por accidente después de hacer una visita a Andorra

He compartido pensamientos profundos (si es que se puede llamar así) acerca del amor… o más bien sobre el desamor, y chorradas varias que se me han ocurrido

Hemos hablado de otros blogs, de política, de religión una y otra vez criticando la biblia y riéndonos de todo un poco… y hasta en alguna que otra ocasión de algún avance tecnológico… o de mecánica.

Es mirar hacia atrás con cariño y decidirte a contar tantas cosas que de otra manera se quedarían en el tintero, se desvanecerían o simplemente terminarían siendo presa de tu propio olvido.

Y así podría seguir citando tantos y tantos otros artículos… han sido 471 y 992 comentarios.

No sé cómo dar las gracias a todas las personas que se han leído esto, a los que me han dejado comentarios y a los que siempre se les olvida hacerlo…

¿Qué más os puedo decir de mi blog!? a mí me divierte, por eso lo escribo y espero que a vosotros también… Espero poder seguir otro año más contando os mi vida ;)

agosto 2017
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